Miles de Kilómetros recorridos, paisajes contemplados, momentos compartidos son algunos de los recuerdos inolvidables que ahora acompañan a cada uno de los expedicionarios que decidieron hacer maleta y emprender un viaje que duraría 30 días, recorriendo diferentes lugares del continente suramericano saliendo de Bogota hasta llegar a Brasil y entrar nuevamente por el Amazonas a tierras Colombianas.

Los pilotos que participaron de la Expedición AMAZONIA 2005 fueron, Alfonso Perdomo, Franco Sesana, y Juan Manuel Linares, quienes prepararon sus carros en ToyoNorte y donde se ofreció la rueda de prensa.

El 23 de diciembre se inicia la travesía con dos carros que parten de Bogotá hacia Bucaramanga Ciudad Bonita o Ciudad de los Parques, la tripulación es la de Alfonso Perdomo y Juan Manuel Linares. La primera parada del recorrido se hace en el Puente Boyacá que por esta época navideña esta muy bien iluminado. El 27 se unen al recorrido la tripulación de Franco y Pacho Forero en el parque de Girón-Santander, partieron rumbo a Cúcuta y en los cerros donde están las antenas cerca a Berlín se ubicaron en el mirador de donde se puede ver la nieve al otro lado de Venezuela y por estar ahí tomando las fotos de los tres carros, muy bien formaditos, …se quedaron las llaves dentro del carro de Alfonso, fue la primera anécdota de la travesía.

Pacho Forero y Sesana tomaron la iniciativa de ir a Pamplona a buscar un cerrajero, pero por estas fiestas de navidad es bien difícil encontrar algo abierto a esas horas, finalmente a las 6 de la tarde rompieron el vidrio del carro y debieron viajar de esta forma, sin vidrio hasta Cúcuta. Como se llegó muy tarde no se alcanzó a tramitar todos los papeles para pasar la frontera, ese día durmieron en Cúcuta y el 28 lograron atravesar la primera alcabala después de la frontera.

El inconveniente de las llaves y el llegar tarde para atravesar la frontera, hizo que se tomara la decisión de bajar por el Orinoco bordeando Puerto Ayacucho, la frontera con Colombia, bajando hacia Puerto Venado al otro lado del Parque Nacional del Tuparro por el Vichada. La aventura siempre esta presente para estos tripulantes colombianos que ya iniciada la odisea, se metieron por una trocha, se quedaron sin gasolina como a la una de la mañana y por supuesto tener que despertar, a esa hora, a un campesino de la región para que les ayudar con la gasolina y a punta de balde en mano llenar las camionetas.


Los paisajes que se contemplan por estos lados son fuera de lo común, ya son los llanos orientales venezolanos y se ven las dunas de Coro que son muy parecidas a las del Sahara por su magnitud y por el viento tan fuerte que sopla por estos lados. Por este río, los carros deben pasar por los ferris, que son también llamados chalanas, pues no existen los puentes vehiculares que faciliten el transporte por las riberas del Orinoco.

El 29 de diciembre estos aguerridos colombianos duermen en San Fernando de Apure, manejando desde Cúcuta hasta este lugar, luego la segunda noche conducen desde San Fernando hasta Puerto Venado sobre el río Orinoco y en esta llanura se organiza el primer campamento con los tres carros.

Ya en Puerto Venado las tripulaciones contratan una lancha para llegar hasta la Piedra Autana e ir a los rápidos de Maypure, que son unas playas bellísimas subiendo por el Orinoco, la odisea de la gasolina vuelve y aparece en los colombianos cuando la lancha se queda sin combustible. El paisaje natural es muy especial en esta región, se llega al Tobogán de la selva, una piedra natural larga sobre el río Orinoco, además de encontrar un hotel que esta al lado de Venezuela del Parque el Tuparro, son unos búngalos bien bonitos.

Las ruedas de los carros se agilizan el 31 de diciembre en horas de la mañana para llegar a Caracas. Se devolvieron rumbo norte y cerca a Corozo Pando se quedaron en un sitio llamado el Hato de la Fe, es un hato ganadero donde despidieron el año con una cena muy particular. Compartieron la cena de año nuevo con algunos de los organizadores del FUN RACE 4x4.

Toda la buena energía del 2006 estaba en cada uno de los pilotos colombianos que llegaban a Puerto Ordaz el 2 de enero, en este lugar hicieron algunos cambios como el del guardapolvo de un eje y el retenedor del carro de Alfonso, la gente de Toyota de Puerto Ordaz colaboraron de una forma muy especial. En horas de la noche hacen el recorrido por la gran sabana en compañía de unos venezolanos durmieron al lado de una alcabala.

Bajando hacia la gran sabana se encuentran la Piedra de la Virgen, dicen que la han dinamitado varias veces y no han podido hacer nada. Después, de pasar estos lugares tan paradisíacos se llega a la entrada del Parque Canaima, que por cierto esos días fueron muy lluviosos y nubados…. Ahora sí, empieza la travesía de la trocha trocha, surgen las enterradas normales de esta vegetación y es donde los winches aparecen, pero que a pesar de ser tan útiles también se rompen.

La lluvia fue inclemente con estos colombianos osados en esta gran travesía, fueron tres días seguidos de agua y mas agua, se pasaron por algunos saltos como el de Toron y Haspe que es de ensueño.

El rumbo ahora de la caravana colombiana es Brasil, llegando a la frontera en Santa Helena del Guairen , el Hotel de Boa Vista los estaba esperando para descansar y así poder continuar el recorrido. En la mitad de la selva en la linea ecuatorial se encontraron con una pareja de griegos que le estaban dando la vuelta al mundo en una moto BMW 1965, estaban varados y sin herramientas, en ese momento el espíritu colombiano no se hizo esperar, los ayudaron a continuar con su travesía también.

Los avisos en la ruta de NO PARE no son un obstáculo para estos expedicionarios colombianos que no se detienen ni siquiera frente a los indígenas, que según dicen, son caníbales. Se los encontraron en la entrada de la Reserva Waimiri Atroari, les habían advertido de no parar, pero los aguerridos colombianos a veces somos necios …. Juan Manuel Linares los alcanzó a ver muy sigilosamente y llamó por el radio a Alfonso, pues Sesana siguió derecho y no quiso parar. Los carros de Linares y Perdomo se ubicaron cien metros adelante de los indígenas, era natural que la actitud fuera defensiva, pues a ellos no les gusta que nadie pare en su territorio …. Juan Manuel y Pacho tomaron la iniciativa de hablar con ellos, Alfonso se quedó atrás como escoltándolos por si alguna cosa llegaba a pasar. Definitivamente, frente a unos 20 o 25 indígenas bien armados con flechas, arcos y cerbatanas de mas de dos metros, cualquier ser humano es imposible de lograr comunicación con ellos, lo único claro era la señal de seguir adelante, pues los indígenas empezaron a golpear el capo como diciéndoles que adelante… adelante, esta reserva es de mas o menos unos 400 kilómetros y lo realmente seguro es pisar el acelerador lo mas que se pueda.

Luego de la gran travesía de los caníbales, viene el trayecto mas largo sobre el río 1400 kilómetros, fueron 9 días de viaje en barco, pues los carros se fueron en un planchón y los tripulantes colombianos alquilaron un camarote y de alguna manera buscaban pasar las horas muy tranquilos. Los indígenas viajan en hamacas. El primer piso del barco va lleno de mercancía, cuando se llega a los pueblitos los indígenas salen en sus canoas y venden DVD, equipos de sonido, motos, harina, gaseosa, cerveza y muchos otros productos. El barco se demora dependiendo de cuanto tiempo estén los clientes comprando.

Los colombianos por mas que trataban de pasarla muy bien, llegó un momento en que se desesperaron por la convivencia diaria con mas de 200 indígenas, pues ya que ellos tienen su modo vivendi que termina rayando al paciente de los pacientes. El día de un expedicionario en el barco, empezaba a las 7 de la mañana con un desayuno de pan y agua, no se perdía la esperanza que el almuerzo y la cena fuera mejor … arroz, pollo, ensalada y spaguetis. Los días se pasaban en contemplar la belleza de los atardeceres en el río y poder tomar la mayor cantidad de fotos.

Finalmente estos expedicionarios llegaron a Leticia, sus carros aparecieron días después. Pensaron que se habían perdido en el Amazonas los tres Toyota´s. Los embarcaron en Manaos, Brasil y 12 días después llego la balsa a Leticia con los vehículos. Todos en Leticia tuvieron que ver con la Expedición Amazonia 2006 organizada y liderada por JM Linares. El Alcalde, la gobernadora y sus habitantes recibieron los vehículos con sorpresa. Les decían a los expedicionarios. ¨Ustedes están locos, cuando oímos por las noticias que venían por vía terrestre desde Bogota, tres vehículos, nunca pensamos que lo lograrían.¨

Definitivamente, cada uno de los tripulantes de esta gran osadía vivió de manera diferente la experiencia de internarse selva adentro con sus carros para demostrar que cuando se sueña con algo imposible es muy fácil alcanzarlo por tener espíritu de guerrero colombiano.


La proxima expedición sera en Noviembre, donde nuevamente Linares organizara un grupo de vehículos para llegar a la Antártica. Manejan hasta Ushuaia, ARG y luego en un barco pasaran al Polo Sur, donde recorrerán varios kilómetros para lograr el reto de ser los primeros expedicionarios de 4x4 Colombianos de manejar en la Antártica. Expeditions4x4 fue patrocinador de esta expedición Amazonia 2006.

¨Los invito a buscar dentro de cada uno de ustedes ese espiritu de aventura que nos motiva a conocernos mas y llegar a sitios inolvidables ¨ JM Linares.