Para creerlo hay que vivirlo y para vivirlo hay que ir; y fue eso lo que hicieron los expedicionarios Caleños, Bugueños y Capitalinos, quienes el pasado 4 de noviembre emprendieron camino desde sus tierras natales para reunirse con la caravana de la Gobernación que los esperaban muy animados en Villavicencio en la estación Esso. La sorpresa fue muy grata cuando al llegar no solo la caravana de 100 vehículos los esperaban sino el fuerte aguacero que inundo la capital del Meta retrasando un poco la salida.
El tiempo pasaba y la lluvia se hacia cada vez mas fuerte; a las once de la mañana la caravana emprendió el camino rumbo hacia la puerta del Pulmón Colombiano, a medida que se iban recorriendo kilómetros mas motos y vehículos se iban adhiriendo, no habíamos llegado y ya se sentía el ambiente de fiesta, de carnaval y de festival,
el

FESTIVAL DE YURUPARY DE ORO, que era precisamente lo que íbamos a festejar y vivir, algunas paradas técnicas fueron apropiadas para disfrutar del paisaje, nuestros ojos ya empezaban a contemplar los hermosos paisajes, el calor y cariño de la gente quienes nos daban la bienvenida con aplausos y sonrisas, y lo mejor el gobernador del Guaviare con los altos mandos nos esperaban para darnos la bienvenida algunas vueltas a la Capital del Guaviare haciendo sonar los pitos de los 4x4, anunciando nuestra llegada, terminando con una recepción en el hotel Sunrise, acomodarnos un poco para seguir participando de esta gran fiesta.
La tarde cayo en el sur Colombiano y un poco agotados de la ardua jornada de 18 horas entre llano, selva, joropo, sonrisas y aplausos nos fuimos a descansar en el hotel el Jardín
El amanecer del 5 de noviembre nos levanto en un lugar paradisíaco, gente amable orgullosa de su tierra, siempre dispuestos a brindar lo mejor de este rincón Colombiano, después de un buen desayuno, nos encontramos con nuestro ángel guardián, Jairo Bueno, con sus discípulos de grado noveno, todos con un solo objetivo Mostar las bellezas de su tierra y así dar a conocer otra faceta de este bello paraíso.
El itinerario desconocido por nosotros y dominado por nuestro ángel guardián y su cúpula de querubines, empezamos con el Yurupodromo, un río de bailarines de Joropo con edades desde los cuatro años en adelante se apoderaron de las calles del Guaviare dejando atónitos a cada uno de los expedicionarios quienes no se cansaban de ver y admirar la resistencia de cada bailarín que por mas de siete cuadras decoro las calles, seguimos con la visita a la ciudad de Piedra que mas bien parecía un paraíso de piedra, color, paisaje, agua, selva, túneles, flora y fauna, con contrastes de ciencia ficción.
Y después de caminar y un merecido almuerzo el cansancio no era disculpa valida para seguir disfrutando de las grandes sorpresas que nos tenia preparado el Guaviare, con su festival de Yurupary quien nos recibió como invitados especiales, pudimos disfrutar las eliminatorias de arpa y baile, no sabíamos a quien aplaudir mas, todos eran expertos y a la una de la mañana nos fuimos a descansar porque aun nos faltaba mucho por conocer.

El domingo era un día sin igual y después del desayuno con nuestro ángel guardián que ya era un gladiador nos fuimos a conocer otros sitios cada vez mas esplendorosos.
La aventura ya había empezado y como buenos expedicionarios de 4x4 queríamos un poco de trocha y sin decirlo nos la dieron para ir a visitar los túneles, conocer la flor del Guaviare, y reforzarlo con una caminata de 7 kilómetros para ver las cascadas de 26 metros de alto, era mágico aquel lugar, que contemplamos desde abajo y arriba con una inclinación de 45º, aquel lugar llamado la Linda, que en verdad debió llamarse la puerta del cielo, porque estábamos alejados del ruido que acompaña nuestra diario vivir, y unidos a la pureza de la naturaleza, la magia de la selva y el llano, en Colombia pero a la vez fuera de ella en un verdadero sitio de no creer.
Ya caída la tarde y un poco cansados nos regresamos para el almuerzo que nos tenían preparados los niños de la escuela, quienes disfrutaron de las donaciones que siempre acompañan el trabajo social de nuestras expediciones.
Y después de joropo, cascadas, ciudades de piedra, arpas, Ángeles guías y extasiados con tanta maravilla nos fuimos a descansar para madrugar y regresar temprano a nuestras casas.
Terminada una nueva expedición, no tenemos mas que agradecimientos en nombre de cada expedicionario al Guaviare, a su gente, sus sitios llenos de magia, al gobernador, a los niños de la escuela, del colegio, y por supuesto a Jairo Bueno quien nos motivo para visitar este hermosos paraíso, que indudablemente es de no creer.
Estamos seguros que no será la primera vez que visitaremos esta tierra reuniendo siempre a Colombia en un solo lugar y seguir haciendo patria. Ver Galería